El lubricante de un motor se utiliza básicamente para alargar la vida de éste y sobre todo para mejorar su funcionalidad. Para que el lubricante tenga un buen funcionamiento es esencial utilizar aceites de calidad y ser a la vez muy cuidadoso con las instrucciones del fabricante.
Podríamos definir que las principales funciones de un lubricante serían:
1. Reducir el desgaste de las piezas del motor
La lubricación del motor permite que durante el movimiento de éste se mantenga más estable a cualquier temperatura, reduzca la fricción entre piezas y así se reduzca el denominado gripaje del motor, que normalmente su reparación suele ser bastante costosa.
2. Refrigeración de las zonas bajas del motor
Cuando se realiza la lubricación del motor permite que se refrigeren las partes bajas del motor desplazando el calor hacia zonas más frías.
3. Actúa como sellante
Además la lubricación del motor también actúa como sellante, es decir tapa agujeros por donde pueden escaparse los gases.
Para llevar a cabo una buena lubricación se recomienda cambiar de aceite cada aproximadamente 5000 kilómetros o en su defecto en los plazos recomendados por el fabricante. No obstante, es aconsejable que cada cierto tiempo 1000/2000 kilómetros se vaya revisando visualmente el nivel del aceite. Si se tuviera que realizar el cambio de aceite también sería recomendable sustituir el filtro de éste.
Como decíamos habrá que utilizar un lubricante de calidad, preferiblemente el recomendado por el fabricante. De este modo nos aseguraremos realizar un excelente mantenimiento del vehículo.
