Si bien ya desde hace varios años se usa en los automóviles pequeños, en su mayoría, en estos últimos tiempos también los automóviles de tamaño mediano como el Megane, lo están implementando en sus sistemas.
Con este nuevo sistema se eliminan lo que eran todos los circuitos con funcionamiento hidráulico que se formaban a partir de la bomba de presión, la válvula de distribución, el depósito, y algunos canales más que se reemplazaron por el motor eléctrico que le da acción más reductora (formada por un tornillo y una corona) y eso a su vez mueve una cremallera que esta en la dirección.
Esta nueva alternativa eléctrica simplifica significativamente a las anteriores y la hace más práctica pero sigue teniendo un punto en contra, y es que depende mucho del peso del automóvil para que se pueda llevar a cabo. Por eso es que ahora los vehículos de tamaño medio están incorporando direcciones eléctricas. En cambio la dirección hidráulica no tiene esta limitación y se le puede aplicar a casi todos los automóviles.
Si la carrocería es grande, también lo tendrán que ser las ruedas y en la dirección eléctrica toda la fuerza la hace el motor, por lo que este tendría que ser también más grande y la energía que gastaría aun mayor.
Esta sería la única desventaja que tiene este sistema, el límite de consumo de energía, ya que en el resto de los puntos en comparación es ampliamente más fiable que el resto

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