El aceite del motor de un vehículo es un lubricante que cuando está entre dos piezas móviles forma una película que impide su contacto y no se degrada, permitiendo su movimiento incluso a elevadas temperaturas y presiones.
El aceite de motor puede ser de origen:
1.- Mineral: La base de estos aceites se obtiene directamente a partir del petróleo bruto. Precisan de aditivos para mejorar las prestaciones de su base como son su escasa viscosidad. Estos aceites van destinados a una utilización corriente del motor.

2.- Sintético: La base de estos aceites se obtiene a partir de compuestos químicos o petroquímicos. Llevan aditivos específicos, que junto con su base de mayor calidad que los de origen mineral, consigue un mayor alargamiento de su vida útil. Estos aceites van destinados a motores sometidos a fuertes regímenes.
3.- Semi-sintético: La base de estos aceites se obtiene a partir de una la combinación de los dos anteriores. Sus prestaciones se sitúan entre las de los minerales y los sintéticos. Estos aceites van destinados a una utilización severa del motor.
Periódicamente se debe revisar el nivel del aceite para que esté siempre situado en el punto adecuado y el motor funcione correctamente. El aceite deberá sustituirse conforme a las indicaciones del fabricante siendo los sintéticos los de mayor duración y los minerales los de vida útil más corta.

