La seguridad y la estabilidad de un vehículo depende en gran medida de los neumáticos que utiliza por ser estos su único contacto con el suelo.
Una idea de la importancia que tiene la calidad y el estado de los neumáticos nos la da el hecho de que la escasa superficie de contacto entre el neumático y la carretera es aproximadamente de 15cm x10cm. Los fabricantes están continuamente innovando tanto en los materiales empleados como en el dibujo de los neumáticos para lograr una mayor adherencia.
Es fundamental revisar periódicamente la profundidad del dibujo de los neumáticos y asesorarse con un experto. Así, en un neumático cuya profundidad de dibujo este en 1,6 mm habrá perdido alrededor de un 95% de su adherencia lo que puede dar lugar a sufrir el aquaplaning, a que su distancia de frenado sea cada vez mayor, etc.
También es muy importante revisar periódicamente la presión de los neumáticos. Los neumáticos deben ir siempre inflados a la presión recomendada por el fabricante. Esta presión varía dependiendo del vehículo en que estén montados y sus características, tales como tamaño, peso, tracción, colocación del motor, número de pasajeros, etc.
Unos neumáticos inflados a una presión incorrecta tienen como consecuencia un mayor riesgo en la conducción, un desgaste prematuro y un aumento de consumo de carburante. La diferencia de consumo puede superar el 8% en carretera siendo algo inferior en circuito urbano.
Además de la profundidad del dibujo del neumático y la presión hay otras dos operaciones de revisión periódica necesarias para su correcto mantenimiento. Como son:

1.- El equilibrado. Consiste en la colocación de contrapesas en las llantas. Estas contrapesas generan un equilibrio de masas en el conjunto del neumático y evitan vibraciones así como desgastes irregulares.
2.- La alineación y geometría. Conocida comúnmente como paralelo, se trata de un proceso necesario para mantener la estabilidad en la conducción del vehículo y prolongar la vida de los neumáticos. Su finalidad consiste en asegurar que las llantas trabajen de forma paralela –de ahí su nombre común de paralelo- y que tengan contacto con el pavimento en el ángulo correcto.
Por último, dentro de las operaciones de mantenimiento de los neumáticos cabe citar por su importancia la válvula. Se trata de un elemento imprescindible en la hermeticidad del neumático pues se deteriora con el uso y el tiempo. En consecuencia, el cambio de las válvulas es imprescindible cuando se produzca el cambio de neumáticos.
